Desarrollo Participativo de la Sociedad Local

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Desarrollo Participativo de la Sociedad Local

Desarrollo Participativo de la Sociedad Local es la traducción de Participatory Local Social Development (PLSD) que es un conjunto de conceptos y métodos que fueron desarrollados originalmente por el Prof. Toshihiro YOGO y el Prof. Yutaka OHAMA cuando ellos trabajaban juntos en el Centro para el Desarrollo Regional de las Naciones Unidas (UNCRD), en Nagoya, Japón, en los inicios de los 90´s.

La bibliografía está actualmente en Inglés.

Somos el primer equipo en Argentina formado en PLSD y está en proyecto el desarrollo de una red latinoamericana que tendrá por objetivo el intercambio de experiencias y la producción de materiales educativos para la formación en PLSD.

A continuación un fragmento de “Las ideas de desarrollo” del documento “Pedagogía Masiva Audiovisual” basado en una conferencia dictada por el presidente de CDESCO en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) en el año 2008 donde se ven integrados la Pedagogía Masiva Audiovisual y el Desarrollo Participativo de la Sociedad Local.

“En cambio, yo coincido muy fuertemente con la idea de desarrollo que propone un grupo de académicos japoneses de la Fukushi University, encabezados por el profesor Ohama. Ellos plantean que el desarrollo está constituido por las capacidades colectivas que tiene una sociedad para autorrealizarse, reorganizarse en situaciones cambiantes, para su autogobierno.

Esto es el desarrollo; las capacidades que tenemos incorporadas como conjunto social que organizamos para conducir nuestro destino. Así, el desarrollo no está dado por los caminos, los embalses, los transportes; no es un elemento físico sino que es un componente intangible distribuido socialmente, producto del aprendizaje incorporado, de la experiencia social sostenida en el tiempo. El eje está puesto, aquí, en la comunidad; y Japón es un ejemplo de desarrollo centrado en la sociedad: con dos bombas atómicas, habiendo perdido una guerra mundial, con un gobierno radical de ocupación durante años, pasó de las ruinas a ser una potencia mundial en pocas décadas porque lo que hay detrás es una cultura milenaria con capacidades para la reorganización, la que funciona muy bien.

Esta teoría avanza en el diseño de una tipología que nos permite precisar en qué nivel del desarrollo, de capacidades colectivas para la organización, se encuentra una comunidad:

1. El nivel básico de desarrollo está dado por una comunidad donde existen relaciones de cooperación mutua o apoyo solidario “de uno a uno”. Es el caso, por ejemplo, de alguien que presta dinero, y de alguien que lo usa y que lo va devolviendo según lo acordado; o de alguien que presta una ayuda, y de otro que la retribuye. Como cada estadio tiene reglas construidas socialmente, en éste hay reglas e intercambios que reflejan una situación comunitaria bastante cotidiana.

2. Este nivel está reflejado –siempre incluyendo al nivel anterior– en una comunidad en la que los recursos se suman para resolver un problema puntual, satisfecho el cual la confluencia de trabajo también desaparece. Frente a una emergencia en una familia, por caso, toda la sociedad local se pone enmarcha para “una vaquita” –para juntar dinero que permita al grupo superar la adversidad–.Como siempre, hay reglas: En este caso no hay un aparato administrativo permanente.

3. Este nivel de organización social, más elevado, está definido por la administración de recursos a través de un aparato administrativo, centralizado y permanente que coordina lo que es de toda la comunidad, que es distribuido y usado para satisfacción individual; por supuesto, integrando a los dos niveles anteriores. Durante años viví en una comunidad indígena que era propietaria de su tierra: La administración era colectiva, pero el uso individual; entonces, la administración comunitaria otorgabauna parcela a quien se la solicitara. Un bien común cuyo disfrute es individual.

4. Este nivel refiere a una comunidad que realiza procesos de inversión individual de fondos a una causa común –en general se trata de aportes en dinero– para generar excedentes económicos o para concretar una obra que beneficie a todo el grupo social. Es un nivel muy alto de organización y normas, que implica la obtención de excedentes y un aparato administrativo permanente para gestionar y distribuir esos nuevos recursos autogestionados. Las capacidades colectivas y las normas o reglas construidas durante generaciones son exigentes.

5. Este último nivel, más bien utópico, es el de autonomía de la comunidad; además de todas las capacidades anteriores, este grupo social toma decisiones políticas. Es la comunidad la que se organiza para producir, para proveerse de un dispensario, una biblioteca, para generar una cooperativa; y, también, para designar autoridades políticas.

Niveles de capacidad de organización:
1. Cooperación mutua entre pares
2. Organización temporal o pool de recursos
3. Administración central de recursos pero uso individual
4. Inversión de recursos para uso colectivo
5. Autonomía de la comunidad

Entonces, los japoneses dicen que, cuando se piensa en proyectos de desarrollo, es un error plantear aquellos que van mucho más allá de las capacidades colectivas que esa sociedad tiene, aquellos que implican el uso de normas y el manejo de recursos en los cuales esa comunidad no tiene experiencia. Si la única experiencia que tenemos es que yo te presto algo y vos me lo devolvés –es decir, correspondiente al primer nivel–, y, de pronto, alguien nos dice: Acá tienen un pozo de agua común que van a usar y a administrar todos, seguramente no estemos preparados para este cambio de normas.

Así, es preciso diagnosticar en qué nivel de capacidades de organización se encuentra una comunidad y plantear un proyecto que sea la excusa para pasar al nivel siguiente, avanzando paso a paso; porque saltearse un nivel va a ocasionar ese fracaso del que hablábamos al comienzo. Usando una analogía… es lo que ocurre cuando enseñamos a un niño a andar en triciclo, luego en bicicleta con rueditas, después sacamos las rueditas y… si quiere andar en moto… ¡que se la compre él! Si salteamos pasos se va a lastimar y, tal vez, pierda las ganas de seguir.
Esta determinación de niveles permite evitar que llegue alguien “de afuera” con un proyecto delirante:
Vamos a desarrollar un polo turístico y que intente implantarlo en un grupo social que nunca antes se había reunido siquiera para organizar un campeonato de fútbol; sólo la experiencia sostenida de un tipo de relaciones sociales y prácticas comunitarias habilita para plantearse un salto al nivel siguiente. Esta clasificación en cinco niveles es reveladora para entender las razones de muchos fracasos, cuando se va mucho más allá de lo que permite la experiencia colectiva sostenida, elaborada socialmente.

Como dato de importancia, debo decirles que, cuando me refiero a grupos en los que se desarrollan estas capacidades de organización, me refiero a la sociedad local, un concepto que es más abarcador que el de comunidad local; porque la sociedad local está integrada por:
a) familia o unidad familiar, b) comunidad local, c) administración local y d) mercado local.

Por esto, las experiencias suelen llamarse de desarrollo participativo de la sociedad local; nuestro compromiso como ONG –incluso, cuando nos tocó participar en organismos de Naciones Unidas– fue siempre en interacción con la sociedad local; porque es inútil avanzar en el desarrollo invirtiendo, capacitando solamente a la comunidad local, si no se construyen lazos permanentes con la administración local y con el mercado local: Un proyecto tiene que tomar a los cuatro componentes de la sociedad local como beneficiarios; enseñarles a los desposeídos, a los marginados… y, también, enseñarle al intendente, enseñarle al comerciante, al transportista…; porque, cuando el proyecto termina y el equipo externo se retira, si no hay un lazo con las instituciones administrativas del Estado, todo se cae. Así, el Estado está siempre presente; muchos de los proyectos son financiados y concretados desde el Estado, y todos involucran a la administración local, porque es ésta la que permite darles continuidad, sostenerlos en el tiempo, y que las nuevas normas y prácticas sociales se estabilicen.

Concluyendo esta parte:

Al estar definido el desarrollo por las capacidades colectivas intangibles de organización, un proyecto de desarrollo va a ocuparse, no –o no sólo– de la provisión de recursos físicos, sino sobre todo de elevar el nivel de estas capacidades colectivas de organización, con la capacidad de rescatar normas tradicionales o producir nuevas para adaptarse a condiciones cambiantes, manteniendo las decisiones sobre el rumbo que la comunidad elige en un camino hacia la autonomía.

Entonces, si yo tomo como excusa de mi proyecto la construcción de un silo comunitario o de un galpón, lo que importa son las relaciones sociales que se ponen en práctica; el producto de ese proyecto va a ser siempre el de las capacidades. Aquí, la capacitación no acompaña a las inversiones como furgón de cola; aquí se toma a la capacitación como el producto final y el objetivo último del desarrollo. La adquisición de capacidades constituye el desarrollo mismo, por lo que ya no podemos decir que se inaugura un puente y que eso es desarrollo.”

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